martes, 24 de abril de 2012

Encuentro Femma y Pastoral de la Mujer en la Cuarta Región

Bajo el lema NO DESISTAS DE PREDICAR EL EVANGELIO, se llevó a cabo el Encuentro de Femma de nuestra región, los días 18 y 19 de febrero en la Provincia de Buenos Aires.

Un programa muy bien organizado, donde hubo espacio para devocionales, manualidades, pileta, tiempo libre y talleres, nos permitieron compartir, conociéndonos con hermanas, y encontrarnos con otras que ya conocíamos.



El Pastor Eduardo Mariani estuvo a cargo de los devocionales,  Virginia Mínico Suárez de la alabanza, y el hermano Oscar Juan Blake organizó y condujo los dos talleres: “No desistas de predicar el Evangelio” y “Predicar el evangelio”. Los encuentros  favorecieron la comunión, la alabanza, la alegría de compartir, y el aprendizaje a través de los cuales, intercambiamos experiencias, vivencias y recordamos la importancia de vivir las buenas nuevas para compartirlas.


Durante los dos días, en medio de un clima distendido, de una forma u otra, colaboramos para que todo saliera muy bien, para bendición de todas.


Destaco el rol de las hermanas organizadoras, entre las que menciono: Sara Paladino Blake, coordinadora regional, Lidia Soler, tesorera, y Delfina Sampedro, secretaria.

Un profundo clima de espiritualidad y hermandad circulaba, enriqueciéndonos a través de cada actividad.
El lugar, bellísimo, nos conectó con la creación de Dios.

Doy gracias a Dios por haberme permitido participar de este encuentro, renovando mi fe y compromiso para trabajar en la obra del Señor, a través de las diversas actividades de la iglesia. 

Susana Pedetti
Delegada Iema La Plata
Vice-coordinadora 
Femma y Pastoral de la Mujer

La mujer a la luz del evangelio: reflexión, intercambio e integración

Talleres de capacitación en la Tercera Región

Entre Julio y Diciembre del año 2011, se desarrolló una propuesta de trabajo distrital de Mujeres del Valle del Chubut y la ciudad de Neuquén, con la finalidad de acompañar la reflexión para explorar el rol de la mujer actual a la luz del Evangelio mediante espacios de intercambio e integración.
Este objetivo se concreta en el trabajo orientado a consolidar el grupo de mujeres del Distrito del Valle de la Tercera Región, valorando la diversidad y potencialidad de servicio y la realización de talleres de capacitación en diferentes temas rescatando los dones de cada una y orientandolos a favor de compartir en enseñanza y acción.

El eje de esta tarea es un trabajo con encuentros reflexivos, que asegura la participación, expresión y opinión de las integrantes del grupo y de esta manera genera una comunicación entre las mismas, permitiendo la construcción colectiva del conocimiento. Se considera que la herramienta más adecuada de trabajo, es la técnica de “taller”, ya que hace posible el abordaje de situaciones cotidianas, a partir de saberes previos y del desarrollo de  sus potencialidades.

Los talleres vivenciales fueron coordinados por Silvia Mutio y Miriam Sánchez, contando con el acompañamiento de la Coordinadora Nacional de FeMMa Eblin Foletto.

Las actividades realizadas en este marco durante el año pasado fueron:
  • Dolavon: Temáticas: “Socialización de la Propuesta” “Evangelización” “¿Y por qué  No?”. Cuatro talleres: 26 de Julio; 6 de Septiembre; 18 de Octubre y 15 de Noviembre.

  • Gaiman: Temáticas; “Socialización de la Propuesta” “Buen Trato” “Jesús mi Amigo”. Cuatro talleres: 27 de Julio; 7 de Septiembre;  19 de Octubre; 23 de Noviembre.

  • Trelew: Temáticas: “Socialización de la Propuesta”; “Jardinería- Nuestras Raíces” “El Cuerpo- Emociones”. Cuatro talleres: 6 de Agosto; 17 de Septiembre;  29 de Octubre; 19 de Noviembre.



  • Neuquén: Temática; “Estrés Cotidiano”. Un taller: 22 de Octubre.

El día 13 de Diciembre se realizó en la iglesia de Trelew, un encuentro con las mujeres del Distrito Valle, como culminación del año, el cual ha sido de gran bendición para todas.

Damos gracias al Señor, por la posibilidad de la realización de estos espacios, asimismo el entusiasmo e interés de la propuesta, manifestado por las hermanas de las comunidades del Valle, compartiendo la palabra a la Luz del Evangelio en cada encuentro.

Silvia Mutio

martes, 14 de febrero de 2012

Algunas perspectivas de la vida en familia hoy



Cuanta complejidad encierra el término familia en estos días. Una gran distancia quizá entre lo somos y tenemos hoy y lo que pensó Dios en los comienzos de la humanidad. Y Dios hizo al ser humanoy llamó el nombre de ellos Adán. La primera pareja fue el matrimonio Adán. Crezcan multiplíquense, administren la tierra, sojúzguenla… eso fue lo que les dijo. ¡¡Todo es de ustedes y para ustedes!!
Las posesiones materiales y el contexto, no han estado alejados de la familia desde tiempos inmemoriales. El ambiente se entrometió en la relación, lo que había allí afuera era apetecible, no se supo decir no. Y…todos sabemos la historia.
¿Cómo convivir con lo que está afuera? En su momento fue un árbol, que a lo largo de la vida fue convirtiéndose en deseos de múltiples cosas, de relaciones, de sensaciones, de actividades. Sensualismo, activismo, materialismo, capitalismo. Apetecible en gran manera.  
¿Cómo encontrar el punto justo de vivir en el mundo sin pertenecer a él? ¿Cómo agradar a Cristo en la cotidianeidad y responder a las exigencias de un medio que constantemente nos exige más pertenencia y dependencia? Hoy más que nunca se vuelve a significar el “de Cristo están revestidos”. No para andar como extraviados y poseídos, sino para sentar la palabra justa, la luz, la sal. ¿Y en la familia? ¿Habremos de aislarnos para no contaminarnos? ¿Qué salvará a hijos y nietos de esta generación? Tal vez la más trascendente de las enseñanzas, el aprender a elegir. El aprender  a decir como padres y abuelos, no sé. Clamando angustiosamente ¡Señor hazte cargo! Solo no sé, solo no puedo. Dame claridad a la luz de tu Palabra que, antigua sin vejez, me indique por donde debo andar. ¿Cómo la ato en la frente de mis hijos y nietos? ¿Cómo lograr el bien para mil generaciones? Tal vez si recordamos el hacer misericordia hoy, y no reclamar a la generación próxima lo que nos ha faltado a nosotros mismos. Decidir preguntarnos en cada circunstancia, ¿qué haría Jesús? ¿qué contestaría Jesús? ¿cómo administraría tiempo, dinero, diversión? ¿qué cara pondría al verme llegar tarde a tantas cosas?
Si nos vieran vivir con la convicción esencial, hijos, hermanos, nietos, alumnos, nuestros contemporáneos todos, si pudieran sentir el perfume de la presencia de Dios en nosotros, no tendríamos mucho que explicar, la tan mencionada comunicación no sería compleja, la brecha generacional se acortaría, los duelos serían superados y nadie querría nada del otro porque todos estaríamos llenos de Aquél que todo lo llena en todo. El deseo no tiene fin, y cuando ese deseo es quererlo que el otro quiere el fin no es sino la mutua destrucción.
Vivir y sentir en esta tensa situación siempre nos deja insatisfechos de lo que no hicimos o dijimos. Pero si volviéramos a mirar a Jesucristo y a Su Palabra ya no habría culpa. Estamos atados a un perfeccionismo que nos consume y que no nos deja valorar que hemos tratado de hacer lo que mejor hemos podido con la sinceridad de que rendidos a Sus Pies le hemos buscado siempre sin bajar la guardia. Y si no hubiera sido así, aún hay tiempo de volvernos a tomar de Su Mano.
Gracia sobre gracia, palabra adecuada, tono pertinente, rostro que atrae. Y el “puestos los ojos en Jesús” se pondría en otra perspectiva, porque todos estaríamos mirándolo a Él. Se harían más fáciles los planes, porque irían hacia Él, se haría sencilla la comunicación porque se produciría en Su presencia, no estaríamos mirando a los otros y a sus cosas, estaríamos dependiendo de lo que Él nos diera y al prójimo lo miraríamos solo para ver qué le falta y colaborar para que haya instancias que faciliten  que se supla la necesidad. Si le faltan cosas (lo más sencillo de suplir) si le faltan perspectivas, esperanzas… si le falta Jesucristo podríamos ayudar a que lo mire junto con nosotros y se rinda cada día junto con nosotros ante Él.
La vida no se presenta solo en blanco y negro, entre uno y hacia el otro hay una infinita escala de matices, parados en cada matiz se podrá recorrer el espectro de nuevas posibilidades pues allí está Él. El salmista David decía: …me despierto y aún estás conmigo. Ese aún es el que llena de esperanza. Tendríamos que encontrar nuestro propio aún y desde allí encontrar la perspectiva.
Dios nos habla particular e íntimamente para que construyamos nuestra vida individual y familiar a la luz de Su comprensión y dependencia. Dios nos habla para que podamos elegir lo que a Él le agrada. Pregúntale a Él, sus respuestas son personales.
Que Dios nos bendiga.

Estela Florit de Quero
Iglesia Jesucristo Hoy
IEMA
Jujuy.

martes, 25 de octubre de 2011

Bendecido encuentro en Colón, Entre Ríos


Las hermanas de Colón, en la provincia de Entre Ríos tuvieron un día especial de octubre, donde compartieron distintas actividades: reflexiones, manualidades, almuerzo, y devocional. Lidia Uslenghi comenta que "fueron 25 asistentes, fue un encuentro de gran bendición y además, las hermanas se fueron muy contentas de compartir esa experiencia".

¡Gracias a Dios, por tan hermosos encuentro y recuerdo para sus vidas!


Virginia Eblin Foletto



lunes, 24 de octubre de 2011

La Mujer ante el Sufrimiento

Pastora Alicia Woelflin y Lic. Celina Paroli



Motivación: Lectura del cuento "Sufrimiento, duelo, sanación" de Mateo Bautista en "Cuentos para elaborar el duelo" Pág. 92 - 94, San Pablo, 2005.


Los rostros del sufrimiento


Mirando nuestra realidad Latinoamericana y nacional no es difícil ponerle rostro al sufrimiento. Rostros que muestran las injusticias estructurales: pobreza, abandono, hambre, desarraigo, desempleo, aislamiento. También nuestro planeta muestra un rostro sufriente, cuando a nivel ecológico sufre abusos que aumentan el sufrimiento humano, manifestándose en catástrofes, desastres naturales, enfermedades y hambre para muchos.


Cada una de nosotras podemos ponerle rostro al sufrimiento en nuestra vida cotidiana. ¡Cuántas veces sentimos el agobio de sufrimiento en nuestras situaciones límites personales! (Muerte de un ser querido, enfermedad, desempleo, desarraigo, etc.)


Hablar sobre el sufrimiento no es tarea fácil. Menos aún tratar de explicarlo, ya que existe una dimensión que supera todo intento explicativo. Por ejemplo: La explicación médica de una enfermedad no hace que sea más fácil soportar ese dolor.


Es significativo observar el rostro femenino de quienes en la mayoría de los casos acompañan a quienes sufren. Si miramos con atención veremos que son mujeres quienes generalmente están junto a quienes padecen.


Frente al sufrimiento, a veces es preferible callar y acompañar solidariamente a quien sufre, antes que intentar explicaciones queriendo minimizar o justificar el dolor a través de la razón.


El único sentido que puede encontrarse al sufrimiento, no radica en el sufrimiento mismo sino que lo trasciende, y se hace palpable cuando podemos ayudar a otros/as en su dolor por haber transitado nuestros propios dolores.


Jesús, quien luchó para aliviar los sufrimientos (Mar. 1:34) no vio en el dolor mismo una virtud, aunque lo haya afrontado para nuestra sal¬vación. (Mar. 14:34 - 36.)


En Cristo, Dios asume el padecimiento humano al extremo, experi¬mentando el sin sentido del sufrimiento, pero sabemos que ese sufrimiento no tuvo la última palabra. El eje de nuestra fe es la resurrección. Es decir el triunfo sobre el sin sentido, sobre la misma muerte y esto, nos asegura la victoria sobre los signos de muerte que nos rodean.


El poder de Dios no está basado en una fuerza mágica que permita obviar el mal y sus consecuencias, el poder de Dios se manifiesta en la aparente debilidad del amor, que es presencia de Dios junto a los que más sufren.


Cuando sufrimos y experimentamos la consolación que viene de Dios nos transformamos en personas especialmente equipadas para acom¬pañar y consolar a otros/as. (2ª Cor. 1:3 - 7)


No tenemos las respuestas a todas las preguntas que nos surgen en tomo al tema del sufrimiento, ni recetas para cada situación que padecemos, pero estamos seguras de que en comunidad y con la fuerza del Espíritu Santo que nos promete su compañía y su fortaleza, somos llamadas a la acción solidaria por la vida, desde la atención de las necesidades individuales, hasta la lucha activa por las estructuras económicas y sociales acordes con la ética del Reino de Dios anunciado en Jesucristo, para que cada uno de nuestros gestos comunitarios se transformen en señales de esperanza.

Pensamos juntas:


.:. Cada una de nosotras estuvo y tal vez está, justamente en este tiempo, transitando ese momento oscuro en el que no podemos ver la salida y no tenemos fuerza para dar el próximo paso Hay muchos motivos para eso:


.:. Confrontarnos con la muerte de un ser querido.


:. Pérdida de nuestro lugar en el mundo.


:. Sentirnos sobrepasadas por una enfermedad.


.:. Pérdida de nuestro trabajo.


:. Los hijos han dejado la casa y nos sentimos vacías.


• :. La lucha cotidiana con el sufrimiento personal comunitario, global nos hace perder fuerzas. Nos sentimos vacías, sobre¬pasadas, tristes, cansadas...



Expresando el sufrimiento


.:. Para cada una de nosotras el sufrimiento tiene una imagen, una forma, un color, un sonido, porque tiene que ver con nuestra experiencia personal. Nos disponemos ha compartido:


Cada mujer recibe una hoja en blanco


• Elige entre tizas de colores que mojará en agua, el color que para ella exprese su sufrimiento pasado o actual.


• Con fondo musical suave le dan a ese color una forma trans¬formando la mancha en un dibujo abstracto o concreto según el sentir de cada una.


Compartimos en pequeños grupos:


¿A qué situación hace referencia este color? ¿Por qué elegí esa forma o modo de expresarlo?


.:. Oramos: Nuestro Dios que estás con la humanidad en ca¬mino:


Con Orfa que regresa buscando su propio camino. Con Noemí y Rut en el camino inseguro del desierto.


Con las que no tienen un lugar en el mundo y con los que buscan un lugar en el mundo.


Con los pobres y con aquellas que creen ser ricas.


Con las extranjeros y con los que nacieron en esta tierra nuestra


Nuestro Dios, sé con todos los que te buscan para que te encuentren y con todas las que te encontraron para que te busquen nuevamente cada día. Amén.


.:. La lucha cotidiana con el sufrimiento personal comunitario, global nos hace perder fuerzas. Nos sentimos vacías, sobrepasadas, tristes, cansadas... Así también le sucedió a Noemí en el libro de Rut. Leemos: Rut 1:1 - 22.


Breve explicación del contexto de la historia


Sucedió en los días de Esdras y Nehemías. Nabucodonosor, rey de Babilonia, había destruido la ciudad de Jerusalén y muchos habían muerto. Aquellos que sobrevivieron a la masacre fueron llevados prisioneros a Babilonia Después de casi 50 años, Ciro, el rey persa venció a los babilo¬nios y permitió a los prisioneros volver a su tierra. Un pequeño grupo regresó dispuesto a comenzar de nuevo, pero la situación, lejos de mejorar empeoró: perdieron sus casas, debieron vender sus tierras para poder pagar los impuestos al nuevo rey, intentando salvar a sus familias de morir de hambre. Muchos dudaron de Dios y su compañía.


o Muieres en camino:


La historia comienza con una tragedia. En Belén, la casa del pan, hay hambre, como la que sufren tantos miles en nuestro tiempo. La pregunta que surge no es ¿Qué vamos a comer?, ni ¿Dónde vamos a conse¬guir alimentos? Surge la pregunta a cerca de la presencia y acción de Dios en medio del su¬frimiento. La pregunta es ¿Dónde está el Dios fiel? ¿Dónde está su promesa:"Yo soy el Señor tu Dios ... " (Ex. 20:2) ¿Dónde está el Dios que nos condujo a este lugar?


Como en otras historias de pérdidas, huída y hambre del AT., Dios calla, pero a pesar de ello en Noemí permanece la esperanza de volver a su tierra y Rut la ayuda a permanecer en esa esperanza.


o Los pasos de Noemí:


Noemí intentó dos veces empezar de nuevo y dos veces perdió lo más querido: su esposo y sus hijos. No casualmente se llama a sí misma Mara (La amarga) ¿Qué puede esperar?


Sin embargo, Noemí se levanta y comienza a andar en una nueva dirección, en realidad en la vieja dirección, de vuelta a su tierra en busca de pan. Lo que la hace ponerse de pie, es haber escuchado que Dios visitó a su pueblo, dándole pan (1:6).Ella confía en Dios a pesar de no sentir su cercanía ni su bondad (1:20) y Rut está dispuesta a compartir el camino con su suegra. Su promesa es el punto culminante del relato:


"Donde tu vayas, allí también iré yo... " (1:16 a)


¿Hemos hecho nuestras estas palabras de Noemí en nuestra vida personal?


¿Hemos encontrado personas dispuestas a compartir el camino con nosotras?


Noemí sigue andando el camino confiando en su nuera Rut y sus pasos compartidos las alejan del sufrimiento y las conducen a la esperanza. Es por eso que a lo largo del libro, ya no se hablará del tiempo del sufrimiento, sino del tiempo de la esperanza.


Reconstruyendo vida



¿Qué hacer en medio del dolor para encaminarse por la ruta de la oportunidad, del crecimiento y de la vida?


Desahogar los sentimientos: La mejor manera es hablando, pero no hablar sobre cualquier cosa, sino hablar de los sentimientos que se tienen en relación con lo sucedido. Es indispensable hablar honestamente de lo que está pasando en nuestra mente y en nuestro corazón, expresando lo que necesitemos, como nos salga, logrando así el desahogo necesario. Hablar sobre un sentimiento es el primer paso para dominarlo y superarlo.


Redireccionar la conducta: El sufrimiento por pérdidas tanto de seres queridos, de salud o de bienes materiales produce cambios inevitables. Si no se aceptan los cambios y se pretende seguir viviendo como si no hubiera sucedido nada, sólo se logrará postergar enfrentar la realidad. Para reconstruir sanamente la vida es necesario evaluar lo sucedido y sus consecuencias, pero también las posibilidades que existen en esta nueva situación. Buscar alternativas, confrontarlas y elegir la mejor, planteando nuevas metas, buscando en Dios, a través de la fe, las fuerzas necesarias para se¬guir adelante, sostenidas por la certeza de que, aún en los momentos más oscuros, se puede seguir intentando y salir adelante.


.:. Eligiendo otro lugar donde atar la lana, desenrollando el ovillo y dando varias vueltas cuidando que quede bien tensa. Cada una permanece de pie junto al lugar.


• :. Esta red simboliza los senderos de nuestras vidas. La vida de cada una está simbolizada en esta lana o hilo. Tomamos un tiempo para mirar el recorrido y distinguirlo de los demás (descubrimos la importancia del color).


• :. Teniendo la lana entre los dedos recorremos el propio sendero. (No apurarse, podemos quemamos por el roce o romper la lana).Tendremos que esperar a otras personas, esperar acciones de otras que nos ayuden a despejar el camino hasta llegar al final del recorrido.


• :. Recorremos el camino en silencio y a ciegas (descubrimos la importancia de la textura). En la oscuridad nos encontramos con las demás. Nos ayudamos a seguir el camino sin perder el contacto con el hilo o la lana.


• :. Recorremos el camino de otra dejándonos guiar por ella, permaneciendo con nuestros ojos cerrados (descubrimos otra textura).


• :. Cada una va al final de su recorrido, rebobina su lana o hilo, corta una hebra de unos 30 cm y luego, desde donde está, arroja el ovillo en la caja.


• :. Pedimos un aplauso


.:. Nos sentamos cómodas y ponemos en común nuestros senti¬mientos:


¿Qué sentí al ver la red de senderos de colores que construimos? ¿Cómo recibí a quien se cruzó en mi camino?


¿Aproveché la presencia de mi hermana para recorre mejor mi camino? ¿Me dejé acompañar?


¿Cómo estoy recorriendo el sendero de mi vida con sus oscuri¬dades y sufrimientos? ¿Me dejo ayudar por otros y otras que lo recorren conmigo?


¿Asumo como mío ese camino, ese proyecto de vida que declaro como propio?


.:. Entrelazamos el trozo de lana que retuvimos junto con nuestra compañera de camino. Oramos juntas por el camino que tenemos por delante.


• :. Cada una colocará en la muñeca de su com¬pañera de camino la trenza que construyeron como signo de la vida y misión compartidas.


Pastora Alicia Woelflin Lic. Celina Paroli



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La mujer y el sufrimiento

 
Bibliografía


Bautista, Mateo: "Sufrimiento, duelo, sanación". En Cuentos para elaborar el duelo. Pág. 92 - 94. San Pablo, 2005.


Bedford, Nancy: "Algunas preguntas sobre el sufrimiento" en En¬cuentro y Fe N° 41.Pag. 2 - 4. Bs. Aires 1996.


Eschmann, Holger: Theologie der Seelsorge. Neuk:irchener. Stuttgart, 2002.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Septiembre: Día de la Mujer Metodista


Queridas hermanas en Cristo:

Como todos los años, en el mes de septiembre dedicamos un día para celebrar nuestro día. No tiene un día determinado el Día de la Mujer Metodista, queda a vuestra elección y a la planificación de vuestras Iglesias.

Esforcémonos por tenerlo en cualquier día del mes, con amor, respeto y profundidad espiritual, por las hermanas que nos acompañan y sirven al Señor, por las que no pueden reunirse con nosotras por distintas situaciones, por las que se fueron antes y nos dejaron huellas profundas que nos ayudan a andar por El Camino.
Este Día es un día pleno para expresarnos el amor que nos profesamos, es un día especial para recordar la Pastoral de Mujer y agradecer al que nos mantiene unidas: Cristo el Señor.

Día de las maestras y maestros


“Cuando Jesús terminó de hablar, toda la gente estaba admirada de cómo les enseñaba, porque lo hacía con plena autoridad…” Mateo 7: 28-29

Quien no recuerda a alguno de sus maestros, en forma muy especial?

Si comenzamos a rememorar, aparecen aquellos recuerdos muy gratos, quizás, de algún momento o situación en particular, en que nos sucedió algo valioso por la intervención del maestro, maestra. Pero, qué magia habrá ocurrido, para que quedara tan grabado ese momento y esa intervención?

Convengamos que en el recorrido de nuestra vida escolar, primaria, secundaria, terciaria como universitaria, fueron muchos, pero muchos nuestros docentes.

Hablamos de buenos y malos maestros, buena y mala educación, buenas y malas escuelas, educación de calidad, haciendo hincapié especialmente en la formación académica de los docentes, en los años de experiencia, en la cantidad de perfeccionamientos realizados, en su responsabilidad para con la tarea, en la cantidad de conocimientos que deberá demostrar para ser un supuesto buen docente, como en el despliegue de materiales del que haga uso.

En cierto sentido esta magia a la que me refiero, tiene mucho que ver, con un aspecto del “ser enseñante”, del que se habla bien poco. Me refiero a su esencia como ser humano, a su particular tendencia a ofrecer al otro, al “ser aprendiz” un camino, que por más sinuoso, le permita un recorrido seguro con el acompañamiento de quien le enseña, su maestro. Éste, básicamente, cuenta con una formación académica, más o menos standard para la función que cumpla, con los métodos más o menos ortodoxos, con los materiales, más o menos actuales, en las escuelas más o menos buenas, y con mayor o menor experiencia. Pero lo que nunca podrá dejar de estar presente, es esa mirada del que sabe, sin sentirse dueño del saber, que mira al que aprende, como a aquel otro, que está enfrente, y lo refleja. Una mirada que da luz y significado al otro, quien fue y es llamado aún hoy: Alumno, o sin luz!

Pero que Sí! tiene luz, la suya propia, la que lo hace sujeto, tan humano que requiere de otro para transitar el camino del aprender, como le sucedió a quien le enseña, su maestro, que también seguirá aprendiendo de otros y con otros.

A estos maestros, con esta actitud, del saber sin poder, del mostrar sin dominar, del ofrecer sin digitar, del brindar sin avasallar, que respetan al otro, a ese aprendiz de la vida al momento de enseñar, y que provocan y favorecen la necesidad de aprender y de saber; valorizando sus espacios emocionales, generando vínculos humanos y esperanzadores…a esos maestros, que son muchísimos es a quienes me refiero.

Estos prestidigitadores del enseñar en busca de una magia para el que aprende, que abrirán caminos, diversos, intrincados, angostos, poco claros, a través de su saber, y de su saber ser, que es nada más y nada menos que ser humano con la conciencia y el impulso de facilitador de los procesos de aprender a ser humano.

A estos artesanos de la vida, los saludo en nuestro día agradeciendo a aquellos maestros que me ayudaron a construir mi propio camino.

“Pues si yo, el Maestro y Señor les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho. Les aseguro que ningún criado es más que su amo y que ningún enviado es más que el que lo envía.” S. Juan 13: 14-16.

Susana Pedetti

Vice-Coordinadora

Femma y Pastoral de la Mujer